Elogio de Anna K.

Y yo quiero ser Anna Karina!!! Hace un par de años leí un libro sobre cine. Lo que más me gustó y de lo que más me acuerdo -y que releo de vez en cuando- es un subcapítulo que recorre las transformaciones de la Protagonista Femenina a lo largo del tiempo.(Tengo que aclarar que como soy propensa a los anacronismos en mi vida cotidiana, no me compré un libro nuevo sobre cine, sino que leí uno editado en 1970. Ya sabemos cuáles son las coordenadas de tiempo, así que sigamos adelante). Todo comienza con las lacrimógenas chicas virtuosas de películas moralizantes, las típicas películas que presentan -subliminal o explícitamente- alguna verdad absoluta que conduce vidas ejemplares. Sigue con las vampiresas del cine mudo, las femmes fatales del film noir y las perversas manipuladoras (Jeanne Moreau, mi preferida). También aparecen las muchachas hechas para el amor (y para morir por él). En pocas palabras, dos bandos: las buenas y las malas.
Anna Karina no aparece en el recorrido: le quiero hacer justicia. Y de la mejor manera posible, tratándose de la chica fetiche de Jean-Luc Godard en los 60/70: sin encasillarla en ninguno de los dos bandos. Bande à part. Yo creo fervientemente en la elocuencia de las palabras. Por lo tanto mi encomio va a tratar de hablar por sí solo.
*Une femme est une femme (Una mujer es una mujer). Su personaje, Angel (ejem...) es una stripper con instintos maternales. Quiere tener un hijo, el novio no quiere saber nada y ella, entonces, acude al mejor amigo del susodicho. Al final éste le dice: "Sos infame". Respuesta de ella: "No, soy una mujer".
* Vivre sa vie (Vivir su vida). Si Godard no hubiera hecho esa presentación en los créditos iniciales, Naná sería 50% comprendida. Naná es la protagonista, o sea, Anna. Se hace prostituta porque no le queda otra. En su papel de prostituta, Naná tiene la mirada ausente (QUÉ BIEN QUE LE SALE ESA MIRADA), está pero no está. De pronto puede poner música y bailar, pero sigue sin estar ahí. Le pasa lo que le tenía que pasar: se enamora. Quiere dejar su "oficio", lo deja, pero el que no la deja tranquila es su ex "representante", queda en el medio de un tiroteo y se muere. Tratándose de Godard no hay finales-redención, con música edificante y moraleja. La chica queda tirada en el pavimento y la película termina.
*Bade à part. Odile: la típica muchacha ingenua y romántica, con pollera escocesa tableada y bicicleta... que vive con la tía adinerada, que esconde plata en el placard. En los cursos de inglés que hace Odile, conoce a dos parisinos con ínfulas de protagonista de film noir (simulacro de tiroteo incluído: a veces se divertían con poco). Odile se mete con los "maleantes", se enamora de uno de ellos y los termina llevando a la casa de la tía para hacer una seguidilla de robo de dinero y fuga en descapotable. Hay medias tintas, arrepentimientos y cambio de pareja: al final uno de los dos muchachos queda afuera y ella se embarca con el otro con destino a Brasil.
*Pierrot le fou (Pierrot el loco). Ferdinand (Belmondo, nada menos) se harta de su vida burguesa y le da un tortazo (literalmente) a su mujer en la cara en el medio de una fiesta donde los invitados reproducen textos de publicidades televisivas. Vuelve a su casa donde la niñera, Marianne (Anita) vestida de uniforme de colegio, también se aburre. Se van los dos en el auto y terminan viviendo en una playa desierta, a la manera primitiva. (El final no lo voy a contar porque es demasiado. Se escapa a mis palabras y no es cuestión tomarme ciertas atribuciones).
Creo que a esta altura sobran las conclusiones. Ya vemos qué pasa cuando (y esto sí lo dice el libro) "la buena chica sale a los clubes nocturnos, decide vivir su vida y se mete en problemas generacionales"... Ahora, si nos ovidamos de las verdades absolutas y nos situamos en un contexto realista -estancamiento, falta de movilidad, abulia, confusión y pocos datos relevantes para saber qué es lo que se debe/quiere/puede hacer -sumado a los desarreglos hormonales...- sale Anita.
Etiquetas: cine

2 Comments:
Tu comentario es refrescante!!! Jeje. Y sí. Por suerte podemos revisitar a los clásicos. O caminamos varias cuadras, llegamos con la lengua afuera pero después, recompensa...
Lamentablemente no puedo aportar mucho porque no he visto nada de Godard (CHAN!) - solo decir que DETESTO a las chicas virtuosas de peli moralizante. Son sencillamente intolerables. Las perversas manipuladoras come-hombres tipicas tampoco me resultan muy atractivas (¿por que nos siguen dividiendo entre Angeles de la Casa y Chicas Malas en el siglo 21, pregunto yo?), pero tengo que admitir cierta fascinacion con la femme fatale, quizas por esa mezcla de sofisticacion y vulnerabilidad con una mente calculadora. Ademas hay que admitir que en general usaban ropa muy copada!
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