Pasión y tradición en el cine de Ang Lee

Desde que se hizo conocido para el publico occidental hará unos diez años, Ang Lee ha filmado: un drama indie ambientado en los 70, una adaptación de Jane Austen, una épica de artes marciales hablada en chino mandarin, la adaptación de un comic de superhéroes, y cierto western gay que le valdría finalmente un Oscar. Sin duda, su habilidad de saltar de género en género y su obvio virtuosismo a la hora de adaptar su estilo a las demandas del material lo señalan como un director sorprendentemente versátil… sin embargo, me parece a mi que cuanto más uno ve de Lee, más se termina convenciendo de algo que parece descabellado a simple vista: el hombre no hace más que contar – en el fondo – la misma historia.
O más que la misma historia – me corrijo – Lee desarrolla siempre del mismo tema: la gran constante de su obra es la tensión entre tradición e innovación, represión y pasión… o, como la película que lo hizo conocido de este lado del mundo, sensatez y sentimientos. Sus personajes – que casi siempre son dos, opuestos pero (¡que estereotipadamente asiático ese concepto!) complementarios – representan esta tensión. En la excelente S&S (con un fantástico guión de Emma Thompson que es a mi juicio mejor que la novela original de Austen), los opuestos son las hermanas Elinor (Thompson) y Marianne (Kate Winslet): una de ellas presa de convencionalismos e incapaz de darle rienda suelta a sus pasiones, la otra soñadora e impulsiva en extremo. En la melodramática El Tigre y el Dragon las mujeres no usan corset, pero también sienten la presión de una sociedad que restringe sus opciones: la jovencita Jen (Zhang Ziyi, figurita repetida en cuanta peli china veo) es la rebelde y apasionada que le escapa a un matrimonio arreglado robándose una espada legendaria y volviéndose contra todas las figuras de autoridad que encuentra – la más madura (Michelle Yeoh)
es una mujer que eligió una vida independiente como guerrera pero que no se permite siquiera declararle su amor a su amigo y compañero de años. En la flojísima Hulk (acaso el gran paso en falso de Lee, que creyo que si, se podia hacer un drama psicológico sobre un hombre que se pone verde cuando se enoja) los dos aspectos se unifican en una psiquis fragmentada, con un protagonista Jekyll reprimido y acomplejado hasta la medula ocasionalmente poseído por su Mr. Hyde interno.
Afortunadamente en Secreto en la Montaña Lee vuelve a sus raíces (¡y se deja de joder con el comic!), animándosele a un drama más intimista, una deconstruction del mito masculino por excelencia en los Estados Unidos (¡no se metan con John Wayne!) y una temática gay bastante controvertida. Aquí vuelven a ser dos los personajes que representan la tensión entre la realización individual y las demandas de la comunidad, entre dejarse llevar por las emociones o por la censura que nos imponen los otros. Esta vez – cabe aclarar – se trata de dos hombres, y si bien – como otras películas que ha filmado - hay dos parejas heterosexuales cuyas historias se cuentan paralelamente, el romance central es entre Ennis (un sorprendentemente efectivo Heath Ledger) y Jack (Jake Gyllenhaal). Ennis es callado, inexpresivo, y secretamente asustado de sus propios deseos. Jack, por el contrario, representa la libertad, la ingenuidad y la pasión… pero – tal como los excesos de sensibilidad de Marianne casi la llevan a una muerte prematura – Jack es para Ennis también la tentación, y la posibilidad de encaminarse hacia la propia destrucción. La gran tragedia de Secreto en la Montaña esta interiorizada – no es la censura que un villano intolerante impone lo que separa a los amantes, sino los patrones de conducta tan arraigados en los propios protagonistas (particularmente en Ennis, que vio a un homosexual asesinado a golpes de niño y creció odiándose a si mismo desde entonces). Porque, dice Lee, abandonarse al exceso y escaparle a la responsabilidad no puede conducir a nada… pero negarse a uno mismo hasta que sea demasiado tarde tampoco puede ser la solución.
Eventualmente, la impulsiva Jen consigue madurar y aprender de sus errores, y la reprimida Elinor finalmente confiesa su amor… pero la cruda resolución del conflicto que propone Secreto en la Montaña nos deja con un sabor amargo en la boca. Quizás porque Lee sabe demasiado bien que – por más Oscars que reciba - la sociedad norteamericana seguirá negándole a Jack y Ennis su final feliz por unos cuantos años más.
Etiquetas: cine

2 Comments:
No vi "secreto en la montaña" y eso esta muy mal pera la reina de las gay friendly que soy yo...
Me encanta su blog chicas! Cada vez que leo alguna critica tuya me dan ganas de ir al cine o alquilar algo Mon!
despues caigo en la triste realidad de que antes debo hacer 30 trabajos para la facu :(
Nos merecemos una movies night antes de fin de año...
PD: Yo quiero ecribir y ser una boock geek como ustedes cuando sea grande (???)
Las quiero chicas.
La única peli de Lee que vi es Sense & Sensibility... Cómo olvidar el ataque de nervios de Elinor cuando se entera de que el nabo de Hugh Grant no estaba casado!!!!
Sí, *todavía* no ví Secreto en la montaña - salvo ese fragmento inolvidable en la casa de Aye...
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