Lecturas favoritas del 2006 (parte 2)
Accediendo a la invitación de Nastasya, acá van las mías:
1. El Maestro y Margarita - Mikhail Bulgakov
(Agradecimientos: Alexander Paul Kapranos, Susana -Todopoderosa- C., a.k.a. Miss Literaturas Eslavas de la UBA)
Encontrar este libro supuso una auténtica odisea a través del centro de la Capital Federal. El ansiado encuentro se dio en la Avenida Corrientes, en una librería con anaqueles y vidrieras en reposición, lo que fue verdaderamente muy pintoresco si sumamos mi aspecto físico, como si mi imagen hubiera sufrido alguna especie de transformación física y/o química. La historia es, para ser breve, impresionante, mezcla de novela realista (era necesario ajustarse a la estética oficial, el realismo socialista, para -al menos- zafar de las incómodas llamadas telefónicas de Stalin...) y cuento maravilloso, tan impresionante como puede ameritar un final que se puede transmitir en una frase: "Los manuscritos no arden".
2. Mi Pushkin - Marina Svetáieva
(Agradecimientos reiterados a Miss L.E.)
Buen periplo el de pasar por la Literatura Rusa traspasada por la Revolución comenzando por el deseo de una voz colectiva y terminando en la expresión más impenetrable de la subjetividad. Svetáieva traza su génesis literaria cuya figura central, determinante, es Alexander Pushkin. Rasgo principal: la conciencia de la predeterminación poética. Marina Tsvietáieva lleva a cabo un ejercicio retrospectivo sobre su propia vida para dar cuenta de una autodeterminación que comienza por la conciencia de la predeterminación. Haciendo el camino inverso del de muchos poetas o escritores, que introducen la ambigüedad sobre su biografía como un elemento más de su constitución como artistas, ya sea encargándose sistemáticamente de dar pistas falsas sobre su existencia y enredando las pistas que conducen a determinar lo autobiográfico de su obra, ya desdibujando a propósito las nociones de verdad y de realidad, esta escritora lleva adelante una minuciosa recomposición de episodios en los que los espacios y también los “entes” simbólicos establecen un vínculo altamente subjetivo con una cosmovisión infantil intuitiva, precoz, para finalmente conferir a esas percepciones el signo de la poesía. No como artificio artístico, no como habilidad, sino como don natural para descubrir, primero, y luego apreciar y clasificar el mundo. Poesía como clarividencia. Las conexiones profundamente personales de la escritora con la ciudad de Moscú y con Tatyana Larina me impiden toda imparcialidad...
3. El juguete rabioso - Roberto Arlt
Si hay un escritor que hace que la lectura se convierta en una experiencia física, específicamente visceral, es Arlt. En esta novela corta las sensaciones de un adolescente marginal se mediatizan en la escritura a partir de un estilo que se puede considerar expresionista, el mismo estilo que se aprecia en los monólogos interiores de Los Siete Locos. Las calles del centro de la capital y del barrio de Flores son el escenario donde las palabras se materializan en toda su crudeza y alcanzan un verdadero estadio de lenguaje poético. Si creí que mis pobres entrañas no se volverían a conmocionar después de Baudelaire, estaba equivocada.
4. A sangre fría - Desayuno en Tiffany´s - Música para camaleones - Truman Capote
Primer contacto con un verdadero artista en toda la extensión de la palabra. Forma literaria, estilo y trama, junto con un particular sentido de la ética y del cruce entre la literatura y la vida... son los elementos a los que Capote intentó ser fiel en su producción. Sus prólogos son verdaderos manifiestos literarios. ¡Idilio de primavera...!
5. El retrato del Sr. W.H. Oscar Wilde
Punto de partida: un misterio: ¿quién es el receptor de los Sonetos de Amor de William Shakespeare?... Para introducir teorías literarias incompatibles con la vida real -y que cuestan, literalmente, la vida a uno de los protagonistas-, mechadas con hermosos fragmentos de los Sonetos, ordenados por la prosa de Wilde, que, créanme, tiene poderes sobrenaturales. Cuidado. Al cerrar el libro, el choque con la realidad puede ser fatal...
Qué linda pregunta se me ocurrió: Con respecto a los libros... ¿Qué nos deparará el 2007...?
Etiquetas: literatura
