Back from the dead
Esto es resultado de mi primer acercamiento a Salinger, no leí el resto de los cuentos de "9 Cuentos", libro del que forma parte "Un día perfecto para el pez plátano"... pero creo que lo haré en algún momento, porque como veréis en mi humilde ensayo -en el que tenía que justificar y fundamentar mi opinión sobre la calidad del cuento- lo he encontrado muy atrayente.Dato extra-curricular: Robert Smith que resulta ser el vocalista de mi banda preferida o sea The Cure compuso el tema Bananafishbones inspirado en este relato (L)- Aparece en el disco The Top de 1984 *.*
No creo que sea necesario un resumen argumentativo así que aquí va el fruto de mis desvaríos (e histerias) de viernes por la tarde
"He aquí un joven que lleva el más importante mensaje del mundo..."
La tragedia de Seymour Glass, protagonista de Un día perfecto para el pez plátano, recuerda a la de aquel personaje de la novela Mrs Dalloway, de Virginia Woolf: Septimus Warren Smith quien, además de portar el mensaje más importante del mundo, es por ello “el hombre más feliz y el más desdichado”. Seymour y Septimus: una interioridad en conflicto con lo externo, dos nuevas realidades -subjetiva y objetiva- en lucha, una misma relación conflictiva con el pasado y el futuro, el dolor, el miedo y la incomprensión (no sólo en relación con la sociedad sino también en el ámbito de lo privado: en este caso la familia). La experiencia de la crueldad y los despropósitos de la guerra. Y, en ambos, el mismo final: la locura y la muerte. El “mensaje” podría verse, en ambos casos, como un nuevo saber, un conocimiento que un desafío a la verdad y al sentido del mundo. El saber de una experiencia incomunicable.
El hecho de que en Mrs Dalloway se haga referencia a la Primera Guerra Mundial y que en Un día perfecto para el pez plátano se sugiera que se trata de la Segunda no incide en las implicancias de todas estas similitudes; por el contrario, les otorgan su sentido trágico. Es que las historias de ambos jóvenes tienen también una función similar en sus respectivos marcos aunque que como veremos, éstos difieran en su forma. Esta función es la de hacer resaltar, en una sociedad que se engaña a sí misma aún después de las peores catástrofes, el egoísmo, la locura y la alineación. Y la imposibilidad de una “cura” que parece ser a la vez física (en los protagonistas afectados en sí) y simbólica (en la sociedad en su totalidad), elemento que aparece en ambas obras de ficción representado por los psiquiatras.
Ahora bien, el caso de Septimus difiere, en su desarrollo, del caso de Seymour: Mrs Dalloway es una novela. Por lo tanto, asistimos en ella a la desintegración de la mente del personaje y a su final como un proceso gradual, procedimiento que se ajusta más a dicho género que al cuento. Es importante también la complementariedad entre la configuración de la conciencia de Septimus y todas las demás construcciones de conciencia (Mrs Dalloway es una novela constituida por monólogos interiores) que se entretejen en la trama, complementariedad que contribuye al énfasis en el tema de la contradicción, la alineación, el conflicto que para nosotros es principal. Es útil observar que los monólogos interiores de la novela son en sí mismos narrativos, cuentan historias, se remontan al pasado y establecen conexiones con el presente.
Pero Un día perfecto para el pez plátano es un relato breve. Sin embargo no es por ello menos eficaz que lo que lo sería una novela -género en el que tradicionalmente se han contado historias de tal dimensión- por la forma sucinta y efectiva en la que expone lo que podría verse como una más de las manifestaciones de la dimensión trágica de la historia del siglo XX: la guerra y sus efectos de devastación moral, física, social, cuyos síntomas en los protagonistas fueron mencionados anteriormente. Y también las flaquezas de la condición humana, en contraposición con la magnitud de algunos destinos individuales.
A esta forma que mencionábamos contribuye una estructura de cuento "dramático" más que narrativo: los diálogos y las acciones que conforman las tres sólidas escenas que constituyen el cuento son, pensadas una en función de la otra –con esa misma complementariedad fundamental que se da entre los monólogos de Mrs. Dalloway- tan lógicas y concretas que alcanzan para sintetizar, concisa y poderosamente, tensión y resolución en el destino trágico de un hombre.
Se podría decir que la misma expresión de las particularidades de la conciencia de los diferentes personajes que se logra en la novela de Woolf mediante el recurso del monólogo interior se producen en el cuento de Salinger mediante los diálogos y las acciones de los personajes. Aún cuando en el cuento hay algunos momentos en los que el procedimiento es la descripción, se trata de la descripción de acciones. Algunas, incluso, se asemejan a las marcaciones entre paréntesis que se encuentran en los textos dramáticos.
La primera escena (la conversación telefónica entre Muriel y su madre) da cuenta de la tensión ya existente en lo que respecta a las conductas de Seymour. En un diálogo en el que parece primar la superficialidad, hay dos imágenes distintas para configurar a este personaje: una de ellas (la de la madre de Muriel) lo proyecta como amenaza y exagera la situación del joven. La otra (la de Muriel) por el contrario, la minimiza y hasta le produce gracia. En esta escena vemos algunos de los factores de conflicto fundamentales ya mencionados: el de la incomprensión y el de una ideología cuyo límite está dado por la frivolidad.
La segunda escena (la conversación entre la niña Sybil y Seymour) da cuenta de la única forma en la que el joven puede comunicarse desprejuiciadamente con otras personas, en este caso, niños (se hace mención a Sharon, de tres años y medio) y mediante el lenguaje no hablado (Seymour toca el piano durante largos ratos en el hotel). De alguna manera Seymour parece estar conciente de su situación conflictiva, dado que su mundo interior puede hallar complicidad sólo en el de una niña, pero al fin y al cabo es una complicidad limitada, ya que en su respuesta al relato de los peces plátano se conjuga la credulidad, la ingenuidad y lo lúdico, y de alguna manera sabemos que lo que Seymour trata de decir con este relato supera esta última categoría.
La tercera escena ofrece, finalmente, la síntesis entre tensión y resolución del conflicto en la última acción del protagonista, que no accidentalmente se suicida frente a su esposa dormida. Es la escena de la confrontación de todos conflictos y su consiguiente desenlace. La efectividad y la fuerza, entonces, que se encuentran en Un día perfecto... radica en lo que es sugerido, de manera franca e inmediata, en las acciones y los diálogos, más que en la narración causal de los acontecimientos, lo que dejaría entrever una cierta lógica simpatía formal hacia Seymour Glass y su mensaje inexpresable.
El cuento en la web ---> http://www.literatura.us/idiomas/jds_undia.html
Letra de Bananafishbones -The Cure (L) ---> http://www.sing365.com/music/lyric.nsf/Bananafishbones-lyrics-The-Cure/7CB9817BE9ABDF4D48256BC10025DB49
Etiquetas: literatura
